MAYO: Ruta por todos los monasterios de Aragón

Por sientearagon. Fecha de publicación: 7 Junio, 2010

Accede a la información básica sobre los quince monasterios que se erigieron en la provincia de Huesca, los cuatro de Zaragoza y el de Teruel. Conoce cuáles se pueden visitar y sus horarios.

HUESCA


San Pedro de Siresa
. Construido en el siglo IX en Siresa, en pleno valle de Hecho, destaca por ser uno de los más antiguos de Aragón. Formaba parte de la ruta del antiguo Camino de Santiago Aragonés, en el que los peregrinos de Francia, en lugar de entrar por Somport, lo hacían por el puerto de Palo. Románico, destaca por su austeridad: su única decoración se reduce al cordón achaflanado y los arcos ciegos. Llegó a albergar 150 monjes y la fama de su biblioteca traspasó fronteras. En él fue bautizado y educado Alfonso I el Batallador y, según la leyenda, pasó el Santo Grial. Fue declarado Monumento Nacional en 1931.

Visitas: verano, todos días de 11 a 13 y de 17 a 20 h; resto del año, concertar previamente (974 375 299 –Juana-; 628 212 764).

San Adrián de Sasabe. Localizado en Borau, en la Jacetania, ha sido uno de los más importantes de la historia de Aragón. Actualmente, sólo queda en pie su iglesia, pero es que su localización, en la confluencia de los barrancos Calcil y Lupan (que dan lugar al nacimiento del río Lubierre), no ha facilitado su conservación. Y es que las sucesivas avenidas del río semienterraron el templo, que no recuperó su aspecto original hasta los años 1957-1961. De hecho, para acceder a la iglesia hay que bajar unas escaleras que a veces están humedecidas. Es de estilo lombardo-jaqués y fue declarado Monumento Nacional en 1965. Al parecer, los obispos de Huesca se refugiaron en él durante la conquista árabe, llevando con ellos el Santo Grial. Después, este cáliz sagrado pasaría por Jaca, San Juan de la Peña, la Aljafería y Barcelona, hasta que acabó en la catedral de Valencia.

Visitas: ermita abierta sólo en verano.

Santa María de Iguácel. De construcción románica, se levanto en 1072 por orden del conde Sancho Galindo y su mujer, Urraca. Domina una tranquila pradera situada en el valle de la Garcipollera, al que se accede por un desvío desde Castiello de Jaca. De este antiguo monasterio femenino queda hoy la ermita, recién restaurada. La reja románica de forja y la Virgen titular, ambas del XII, se guardan actualmente en el Museo Diocesano de Jaca.

Visitas: entrada gratuita de julio a septiembre de 11 a 19 h. Resto del año: consultar en la Asociación Sancho Ramírez - (974 35 54 89) de lunes a miércoles de 17 a 19 h.

San Martín de Oliván. Se ubica en la población de Oliván, a la orilla izquierda del río Gállego, y se erige sobre la planta de una nave trapezoidal rematada en ábside de tambor con bóveda de cuarto de esfera. Se amplió en el siglo XVI, para lo que se demolió el muro sur original para añadir una segunda nave de cabecera plana. Su decoración es típicamente serrablesa, de un románico muy sencillo. Por delante del ábside está el cementerio pegado al muro.

Visitas: actualmente se encuentra cerrado.

San Pedro de Lasieso. Fue fundado en Lasieso en el siglo XI por el Conde Sancho Ramírez, hermanastro del rey del mismo nombre e hijo ilegítimo de Ramiro I de Aragón, y habitado por canónigos regulares de San Agustín. Como todos los que bordean el Gállego, su estilo es románico. Es un edificio compuesto por dos iglesias yuxtapuestas (una más grande que otra), que hoy funciona como iglesia. Está declarada Bien de Interés Cultural (Monumento Histórico-Artístico desde 1982).

Visitas: informarse de su apertura en momentos puntuales en la oficina de turismo de Sabiñánigo (974 484 272).

Huesca tiene 15 monasterios

Huesca tiene 15 monasterios

San Juan de la Peña. Arropado por la roca se encuentra este monasterio, uno de los más importantes de la región, emplazado cerca de Jaca, al lado de Santa Cruz de la Serós. Fundado por los benedictinos en el siglo IX, ha sido testigo del nacimiento del reino de Aragón y del paso del Santo Grial. Cuenta con dos plantas: en la inferior, hay una iglesia mozárabe que conserva frescos románicos, y en la superior se encuentran el panteón de los nobles y la iglesia alta, donde se ubica el panteón real en el que fueron enterrados los reyes de Aragón y Navarra durante quinientos años. Tras varios incendios y sufrir algunas heladas, a finales del siglo XVII se decidió la construcción del Monasterio Nuevo un kilómetro más arriba, en la pradera de San Indalecio. En este templo, de estilo barroco, el Gobierno de Aragón ha invertido recientemente 25 millones de euros en su rehabilitación integral. En la actualidad alberga la Hospedería de San Juan de la Peña y dos centros de interpretación: el del propio monasterio y otro de la Corona y el Reino de Aragón.

Visitas: los horarios para 2010 son:
16 octubre-28 febrero: 10 a 15.30 h.
1 marzo-31 mayo: 10 a 14 y 15.30 a 19 h.
1 junio-14 julio: 10 a 14 y 15 a 20h.
15 julio-31 agosto: 10 a 20h.
1 septiembre-15 octubre: 10 a 14 y 15.30 a 19h.

San Victorián. Cerca de El Pueyo de Araguás, en el Sobrarbe, se erige este monasterio, construido por el santo que le da nombre en el siglo VI. Varios historiadores coinciden en que es el más antiguo de España. Fue de los más importantes de su época. De hecho, en él se reunieron Ramiro el Monje y Ramón de Berenguer IV para decidir la boda este último y doña Petronila, unión que originó la Corona de Aragón. También fue apoyo ideológico de los descendientes del rey Sancho el Mayor de Navarra durante la reconquista del reino de Sobrarbe. En 2002 fue declarado Bien de Interés Cultural.

Visitas: Actualmente, está cerrado a las visitas dado su delicado estado de conservación.

San Úrbez de Serrablo. Este monasterio fue erigido en Nocito (término municipal de Nueno) en el siglo VII. Como todos los de esta zona, es de estilo totalmente románico. En él pasó sus últimos años San Úrbez, en los siglos VIII-IX. El destino de su cuerpo incorrupto ha sido trágico: durante la Edad Media, la Moderna y Contemporánea recibió veneración en este monasterio –también denominado Santuario de San Úrbez-, hasta la guerra civil, cuando el edificio fue profanado y el cuerpo arrastrado al exterior de la iglesia y quemado. En la actualidad son los pocos restos recogidos tras la incineración los que reciben veneración.

Visitas: para ver la iglesia, hay que solicitar la llave en el Refugio San Urbez (junto al monasterio); para ver todo el edificio, hay que concertar cita previa en el 974 224 162 (Álvaro Lardíes, presidente de la Cofradía de San Urbez de Nocito). Se puede solicitar visita todos los días de la semana.

San Pedro el Viejo de Huesca. Situado en pleno casco histórico de Huesca, fue templo romano, visigodo, mozárabe y románico. Tras la conquista de esta ciudad, San Pedro el Viejo lo convirtió en monasterio benedictino. En él vivió el rey aragonés Ramiro II cuando fue monje; de hecho, sus restos reposan en la capilla de San Bartolomé junto a los de su antecesor, su hermano Alfonso I el Batallador. De estilo románico aragonés, destaca su claustro, las importantes obras que alberga y la rica sillería gótica del coro. Fue declarado Monumento Nacional en 1886.

Los monasterios son una parte de la historia de Aragón

Los monasterios son una parte de la historia de Aragón

Visitas: de lunes a viernes de 10 a 13.30 y de 16 a 18h; domingos y festivos sólo culto.

Santa María de Obarra. Siguiendo el curso del río Isábena hasta pasar Graus, se encuentra este monasterio, fundado en el siglo IX. De planta basilical, destaca en él la decoración de los ábsides, típicamente lombarda, y el friso del ábside central, compuesto por arquillos ciegos que enmarcan nichos profundos y con marcada derrama, que dan la sensación de ser ventanales cegados. Esta característica no se repite en ningún otro templo altoaragonés. Además, su estructura no se cubre con un tejado a dos aguas, como era habitual, sino con tres tejados independientes.

Visitas: sólo admite visitas de grupos. Para ello, contactar con el párroco de Veracruz, Laureano Monclús (974 347 128).

Santa María y San Pedro de Alaón. Al igual que el de Obarra, se encuentra ubicado en una pradera al lado de la localidad altoaragonesa de Sopeira. Reformado en el siglo XI, es el monasterio más oriental de Aragón. En su austero románico destaca el ajedrezado jaqués. Cuentan  que uno de sus abades, fray Benito Latrás, murió asistiendo a Cortes el 11 de junio de 1682. Su cuerpo incorrupto fue trasladado a la cripta del monasterio, dando origen a la leyenda del “Cosán” (“El cos santo” o cuerpo santo). Los arrieros que pasaban a la vera del templo, echaban unas monedas por una ventana asegurándose un trayecto sin incidentes por la mediación del “Cosán”. Parece que esta costumbre aún es mantenida, pese a que los restos del religioso fueron quemados en 1936, al igual que la talla románica de la virgen y muchas otras cosas de valor.

Visitas: verano, de martes a sábado de 9 a 13 y 16 a 20h, domingos de 9 a 13h; resto del año, preguntar en “Casa Eduardo” (974 542 229). Sólo se paga “la voluntad”.

Colegiata de Santa María de Alquézar. Declarada Monumento Nacional en 1931, esta colegiata de origen islámico se eleva sobre un cerro de roca que corona la población medieval de Alquézar. Fue monasterio benedictino y sus orígenes se remontan al siglo XI, siglo del que son la Torre del Vigía, algunos tramos de muralla o el torreón más elevado. En su interior destaca el claustro, del siglo XIV, con capiteles de la escuela de San Juan de la Peña. Ya en el siglo XV se construyó la colegiata de Santa María, compuesta de una nave y ábside poligonal, con bóvedas de crucería estrellada. Desde el claustro se accede al Museo de Arte Sacro, con piezas que van del siglo XII al XV. Además, desde Alquézar, situada en el último tramo del cañón del río Vero, se pueden realizar infinidad de excursiones interesantes por el Parque Cultural de este río y por el Parque de la Sierra y de los Cañones de Guara.

Visitas: verano, de 11 a 13.30 y de 16.30 a 19.30 h; invierno, de 11 a 13 y de 16 a 18 h; se puede localizar guía para la visita en el 669 681 044.

Nuestra Señora del Pueyo. Situado a aproximadamente cinco kilómetros de Barbastro, al parecer su origen radica en la aparición de la Virgen al pastor Balandrán hace diez siglos. Allí se construyó una ermita que, con el tiempo, se convirtió en el monasterio que es hoy. Destaca el Camarín de la Virgen y las pinturas de la cúpula de la iglesia, atribuidas a Francisco Bayeu. El cenobio benedictino perteneció hasta hace poco a la Orden Claretiana (cuyos monjes fueron todos martirizados durante la Guerra Civil), pero desde finales de 2009 ha sido ocupado por monjes del Instituto del Verbo Encarnado.

Visitas: abierto todos los días de 10 a 12.30h y de 16:30 a 19:30h.

Nuestra Señora de Gloria de Casbas. El pueblo de Casbas, en el Somontano oscense, cobró importancia cuando la condesa Oria de Pallars, hija del conde de Urgel, su conquistador, fundó este cenobio en 1172. Aún conserva parte de su imponente estructura medieval, aunque en el siglo XVII experimentó notables modificaciones. Destaca la iglesia monástica, con planta de cruz latina de una nave y tres ábsides semicirculares. Sobre el transepto se eleva un cimborrio octogonal ciego. La mayor parte de las obras de arte que conservaba fueron destruidas o robadas durante la Guerra civil. Fue declarado Monumento Nacional en 1979.

Visitas: actualmente se encuentra cerrado.

Real Monasterio de Santa María Reina de Villanueva de Sijena. Doña Sancha de Castilla, esposa del rey aragonés Alfonso II, fundó en 1188 este cenobio femenino que acabó convirtiéndose en panteón real y uno de los archivos más importantes del reino. La propia reina ingresó en él al quedarse viuda. Uno de los momentos de mayor esplendor se produjo en el siglo XIV con el enclaustramiento de Blanca de Aragón y Anjou, hija de Jaime II, dedicada a la vida monástica cuando sólo tenía 5 años de edad. El monasterio se convirtió entonces en una auténtica Corte, en la que llegaron a vivir más de 100 monjas, hijas de los linajes más nobles del Reino, con sus criados y sirvientes. Arquitectónica y artísticamente, el cenobio es una joya del románico, cuyo incalculable valor artístico se vio notablemente mermado durante varios incendios en la Guerra Civil. Los frescos y dibujos que cubrían muchas de sus paredes fueron arrancados, y algunos de ellos se exhiben actualmente en el Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Visitas: actualmente se encuentra cerrado.

ZARAGOZA

Cartuja del Aula Dei. A unos pocos kilómetros de Zaragoza, entre Montañana y Peñaflor, se encuentra esta cartuja, fundada en 1563 por el arzobispo zaragozano Hernando de Aragón (nieto de Fernando el Católico y gran mecenas de las artes) y famosa por las pinturas de Goya que decoran su iglesia. Su conjunto arquitectónico, de gran interés y ajustado a las necesidades cartujanas, fue abandonado por los monjes tras las leyes desamortizadoras de Mendizábal en 1835, pasando todo el monasterio a manos particulares. A comienzos del siglo XX, la orden cartujana volvió a comprarlo a estos propietarios y lo rehabitó. De las diferentes dependencias con las que cuenta, destaca la iglesia gótica, con nave única, transepto biselado y cabecera rectangular. Fue redecorada en el siglo XVIII, momento en el que Goya intervino con la realización del ciclo pictórico dedicado a la Virgen. Realizó once escenas en la nave al óleo sobre muro, técnica que exige que la pared esté seca (a diferencia del fresco) y que, por tanto, no presenta tanta resistencia a las inclemencias del tiempo como otras técnicas. Pese a ello, la humedad del muro provocó el desprendimiento de los pigmentos, por lo que cuatro escenas se perdieron íntegramente y las otras siete sufrieron importantes desperfectos.
Al regresar los cartujos en 1901 se llevó a cabo un primer proceso de restauración, que corrió a cargo de los hermanos Buffet. A finales de los años 70 se llevó a cabo un segundo proceso, a cargo de Teresa Grasa y Carlos Barboza.

Visitas: las visitas están restringidas a varios sábados al año, por lo que es recomendable consultar la web

Rueda. Aragón puede presumir de tres monasterios cistercienses: Veruela, Piedra y Rueda. Este último se ubica entre Sástago y Escatrón, mecido entre los meandros del Ebro tras su paso por Zaragoza. De hecho, debe su nombre a una gran noria hidráulica con forma de rueda que en tiempos de los monjes se utilizaba para extraer agua del río y que todavía se puede ver operativa. Los cistercienses se instalaron en él a partir de 1202, tras ceder el rey Alfonso II de Aragón el castillo y la villa de Escatrón, y los edificios se erigieron hasta mitad del siglo XIV. En el conjunto arquitectónico románico-gótico destaca su monumental iglesia (con tres naves de cinco tramos rematadas en cabecera de ábsides cuadrados y sin transepto), el claustro y  un campanario mudéjar elevado sobre una torre octogonal. A lo largo de la historia ha sufrido diversas reformas (también le afectó la desamortización de Mendizábal) y hoy ocupa una superficie de casi cinco mil metros cuadrados. Actualmente, parte del edificio alberga un establecimiento de la Red de Hospederías de Aragón.

Visitas: marzo a octubre, de lunes a domingo: 10.30, 11.30, 12.30 ,13.00, 16.30, 17.30, 18.30, 19.00 h.; noviembre a febrero, de lunes a viernes: 11.30, 13.00, 15.15 y 17.00 h., sábados, domingos y festivos nacionales: 10.30, 11.30, 12.30, 13.00, 15.15, 16.00 y 17.00 h.

Altar de Veruela

Altar de Veruela

Santa María de Veruela. Este real cenobio fue el primero erigido por la Orden del Císter en Aragón, en unos territorios cedidos por el rey navarro García Ramírez en 1145. Estos terrenos se ubicaban en la falda del majestuoso Moncayo y al albur del río Huecha, por lo que suponía un emplazamiento ideal para el asentamiento de los monjes, dedicados por completo a la oración y al trabajo, especialmente el de la huerta. Veruela, al lado de Vera de Moncayo y uno de los más importantes monasterios cistercienses de España, destaca por la armonía de su iglesia románica, por su claustro gótico y por su sala capitular. Abandonado por los cistercienses en 1835, cuando la desamortización, una junta de conservación formada por gentes de las localidades cercanas de Borja y Tarazona impidió su ruina total al crear entre sus muros una hospedería, a la que durante la segunda mitad del siglo XIX acudió la alta sociedad zaragozana e ilustres personajes como los hermanos Gustavo Adolfo y Valeriano Bécquer. Actualmente, parte del edificio se encuentra en obras porque próximamente se convertirá en uno de los establecimientos de Paradores de España.

Visitas (Monasterio y Museo del Vino D.O. Campo de Borja): verano (1 de abril al 30 de septiembre), de 10.30 a 20.30 h., martes cerrado; invierno (1 de octubre a 31 de marzo), de 10.30 a 18.30h., martes cerrado. Las visitas guiadas deben concertarse en el propio monasterio (976 649 025).

Monasterio de Piedra
. En 1194, Alfonso II de Aragón cedió un antiguo castillo y todas las tierras que lo rodeaban a la Orden del Císter, que lo rehabitó con doce monjes y un abad procedentes de Poblet. Estos tardaron 23 años en construir este cenobio, situado a 3 kilómetros de la localidad zaragozana de Nuévalos, al lado del río Piedra. Erigido en la transición del románico al gótico, merece la pena contemplar su iglesia, su espectacular torre del homenaje, su valiosa sala capitular y su cocina monacal, la primera de España en la que se cocinó chocolate. Su ubicación, al lado del espectacular Parque Natural del Monasterio de Piedra, hacen de él un lugar especial que conjuga historia y naturaleza.

Visitas (Monasterio, Museo del Vino D.O. Calatayud, Exposición de la Historia del Chocolate, Museo de Carruajes y reproducción del Tríptico Relicario): de abril a octubre, de 10 a 13.15 y de 15 a 19 h; resto del año, de 10 a 13.15 y de 15 a 18 h.

TERUEL

Santa María del Olivar. A cuatro kilómetros de la localidad turolense de Estercuel y a  750 metros de altura se encuentra este monasterio, cuyo entorno natural contribuye a ensalzar su belleza arquitectónica. Construido entre los siglos XVI y XVII sobre una ermita del siglo XIII, en él se aúnan los elementos gótico-renacentistas y mudéjares con singular maestría. Destacan su claustro, su refectorio y la iglesia, de una sola nave con dos capillas a cada lado. La imagen de Santa María del Olivar preside el ábside; la original fue destruida durante la Guerra Civil, por lo que actualmente se contempla una reproducción cuyo rostro es obra de Pablo Serrano. Actualmente, parte del edificio alberga una hospedería monástica con 30 habitaciones, instalaciones deportivas y zona de acampada (978 752 300).

Visitas: en invierno, visitas guiadas de martes a domingo, de 11 a 13 h. y de 16 a 19 h; en verano, guiadas de miércoles a domingo, de 12 a 19 h.

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