Historia, naturaleza y aventura se dan cita en el Salto de Roldán
Por admin. Fecha de publicación: 14 Junio, 2011Cuenta la leyenda que el valeroso caballero Roldán, sobrino del mítico Carlomagno, huía hacia tierras francesas tras la fracasada conquista de Saracusta. Con el objetivo de liberarse de sus perseguidores y, tras verse acorralado en la Peña Amán justo al borde del precipicio, espoleó a su caballo y se lanzó al vacío. La sorpresa llegó cuando el corcel consiguió, con su salto, sortear el abismo y alcanzar el otro lado de la peña, dejando, incluso, las huellas incrustadas en ella. Y de ahí, su nombre. El nombre de Salto de Roldán, uno de los más bellos parajes que se enmarcan en la Hoya de Huesca.
Compuesto por dos enormes mallos de conglomerado, la Peña San Miguel al oeste y la Peña Amán al este, este espacio natural se alza imponente en el sector noroccidental del Parque Natural de Sierra y Cañones de Guara. En él, el misticismo, la historia y la naturaleza fluyen ante la belleza de su paisaje, donde abundantes matorrales de romero y tomillo inundan de olores mediterráneos el lugar.
Las rocas que emergen en la cima de las peñas son testigos habituales de grandes concentraciones de buitres leonados, águilas reales, quebrantahuesos, chovas y otras aves rupícolas características de la zona que, incluso, muestran sus exhibiciones de vuelo por debajo de lo alto de la montaña.
Precisamente en la cima todavía se pueden apreciar los restos de un torreón defensivo del Castillo de Sen, de un aljibe y de la ermita de San Miguel. Una hermosa vista consigue, desde lo más alto, distinguir algunas de las sierras que componen el Sistema Ibérico, además de ofrecer al viajero una estampa espectacular de los abismos del lugar.
Pero, además, los amantes del deporte y la aventura también tienen en el Salto de Roldán uno de sus lugares de culto. En el estrecho y angosto sendero que lleva hasta la cima se encuentran una especie de clavijas con el objetivo de salvar el desnivel que existe en la zona. Gracias a este camino se puede subir hasta lo alto de la montaña, desde donde se observa el río Flumen serpenteando entre las dos peñas.
Un lugar lleno de sorpresas y vistas inmejorables que permite al viajero encontrar una unión con la naturaleza y la historia presentes en la zona. Todo ello, sin renunciar a las aventuras y emociones fuertes que ofrece este impresionante paraje pirenaico, donde los prismáticos se alzan como elemento indispensable para contemplar la panorámica que lo envuelve.
Etiquetas: hoya de huesca, Paisajes de Aaragón, Salto del Roldán, senderismo

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